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Después de la caída del satélite chino, ¿hay otros peligros dando vueltas por el aire? Especialistas locales señalan que no fue el primero ni será el último en caer, pero que todos estos episodios están controlados


LA ESTACIÓN ESPACIAL CHINA TIANGONG 1/AP

Después de la caída del satélite chino, ¿hay otros peligros dando vueltas por el aire?
Especialistas locales señalan que no fue el primero ni será el último en caer, pero que todos estos episodios están controlados


Finalmente, y como muchos especialistas especulaban, la estación espacial china Tiangong 1 estalló en el aire y sin consecuencias para nadie. Sin embargo, la posibilidad de que chocara contra el planeta existió, y entonces cabe preguntarse si estas estaciones representan un peligro latente de cara al futuro.

“No es la primera vez que una estación espacial “cae desde el cielo” -explicó el astrónomo platense Diego Bagú, Director de Gestión del Planetario de nuestra ciudad-; las estaciones espaciales no son mas que satélites. Lo que ocurre es que, a diferencia de los meteorológicos o los de comunicaciones, aquellas son mucho mas grandes. Por ejemplo, la Estación Espacial Internacional, el complejo espacial mas grande que se haya colocado en el espacio, tiene una masa de 420 toneladas y su tamaño es el de un estadio de fútbol. La ex URSS supo tener varias estaciones espaciales, entre ellas la MIR. Y con unas 120 toneladas, una vez cumplida su vida útil, la MIR cayó de manera controlada sobre el océano Pacífico, desintegrándose casi por completo en la misma atmósfera, ya que los satélites, al ingresar a miles de kilómetros por hora en la atmósfera terrestre, sufren un roce y una presión que hace que la temperatura se eleve considerablemente y se incineren”.

“Además -añadió Bagú- por lo general las caídas de los satélites son controladas, tal cual ocurrió con la MIR. Y de los lugares más seguros sobre la Tierra para que un satélite caiga, sin duda alguna ese lugar es el océano Pacífico, ya que su considerable superficie hace que en caso que alguna de las partes del aparato no se queme por completo y por ende siga su camino, no represente peligro alguno para la población”.

"CUANDO SE COLOCA UN SATÉLITE EN ÓRBITA, SE LE DEBE DAR LA VELOCIDAD JUSTA PARA QUE SIEMPRE SE MANTENGA A LA ALTURA DESEADA” - DIEGO BAGÚ, DIRECTOR DE GESTIÓN DEL PLANETARIO CIUDAD DE LA PLATA

¿POR QUÉ CAYÓ?

En general, se sostiene que los satélites tienen una determinada vida útil. Sin embargo, esto no es tan así.

“Lo que determina la vida útil de un satélite es el consumo total del combustible -explica Bagú- En general, no es que luego de 10 o 15 años los instrumentos se hayan dañado o dejado de funcionar, sino que el combustible se ha agotado. Es por ello que usualmente podemos leer que determinada nave tiene una vida útil de “tantos” años. Por supuesto que los responsables de misión saben perfectamente el momento en que los satélites pueden quedarse sin combustible y es por ello que antes de perder el control total de los mismos, los hacen descender a través de la atmósfera terrestre haciendo que se incineren sobre el océano Pacífico”.

“Para comprender estas caídas -concluyó el astrónomo platense- debemos recordar la manera en que un satélite orbita la Tierra, que es moviéndose con una velocidad “justa y necesaria” que les permite desplazarse por sobre la atmósfera, de manera de no caer sobre la misma ni tampoco alejarse indefinidamente de la Tierra”.

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